jueves, 8 de julio de 2010

Que poco nos ha cambiado la vida, eh? cuánto te pareces al idiota que se escapaba conmigo... muchos centímetros y algún que otro fracaso, pero tienes la misma sonrisa de niñato gamberro y me produces las mismas ganas de soñar cuando me abrazas. No podré soportar nunca que... bueno que no sea a mí a quien quieras besar, que se te acaben las ganas y que empieces en otro sitio... pero, ¿por qué esto? España está en la final de un mundial por primera vez en su historia, me dejaste el coche lleno de barro y me abrazaste como si no existiera nada más. ¿Qué más puedo pedir? ¿Que dejes de ser a la vez mi problema y todas mis salidas? Tampoco lo necesito tanto.

miércoles, 7 de julio de 2010

por si nos queda tiempo y ganas.

http://www.youtube.com/watch?v=XMI3LcqzUJU

dos años después.


El otro día me puse a leer todos los trocitos de mi vida que guardaba aquí, y que sorprendente gilipollez, pero parece que siento lo mismo que sentía entonces, parece que la vida no me ha cambiado nada, al margen de las personas que se fueron y de las que han llegado. También me he dado cuenta de que hay cosas que nunca cambian, que sigues aquí y aquí seguirás, provocandome el mismo dolor de tripa, de cabeza, y de cara, de sonreir todo el tiempo.

En fin, me prometo a mi misma que pasaré más por aquí.

domingo, 23 de noviembre de 2008

Esta mañana me he levantado necesitandote. Necesitandote más que nunca había necesitado a nadie,y por supuesto, a nada. Necesitandote más que el viento de cara por las mañanas y el chocolate en las noches de invierno; probablemente necesitándote más que los paseos de los lunes y los primeros acordes de wonderwall. Lo que más me asusta no es necesitarte, ni que no me preocupe necesitarte de esta manera frenética. Lo que más me asusta es que no sé quien eres. No sé si vas a llegar alguna vez en esta corta e invisible existencia mía a la que los más afortunados llaman vida. Eso sí me preocupa porque hace ya tiempo que deberías estar aquí, oliéndome el pelo, como entonces y diciendome que aquí no pasa nada. Haciéndome ver que el mundo tiene solución y pintando de colores todos mis caminos. Como entonces.

sábado, 8 de noviembre de 2008

Se me acabaron las ganas de querer poner mi mundo orbitando a tu alrededor. Intenté serlo todo para ti, siendo nada para los demás. Me equivoqué mil veces, dando palos de ciego al borde de un precipicio. Porque eso fuiste tú, una calle sin salida, un despeñadero donde me gustaba jugar a imaginar, donde se cayeron un día mi ilusión, mi esperanza y mis sueños, bien cogidos de la mano.
No pretendas que todo, ni un poco, ni lo más mínimo sea como antes. No esperes encontrar ni mis ganas de verte, ni de recordar a qué olían tus abrazos, a qué sabían tus besos, a qué sonaba mi risa cuando te miraba.

Ya he perdido demasiado tiempo intentando comprender toda la mierda que dejé que lloviese sobre mí sólo porque tú llegaste un día y me la pintaste de colores.